Categorías : Mundo gastronomía
, Recetas 
Di "garbanzos" en una conversación y casi todo el mundo piensa en el mismo plato: un guiso contundente de cuchara, de esos que se comen despacio un domingo de invierno. Riquísimo y reconfortant, pero la legumbre ademas ofrece todo un mundo al que conviene aprender a sacarle partido.
La misma legumbre cocida —el mismo garbanzo, la misma lenteja— puede acabar convertida en un puré sedoso, en una espuma que pesa lo que el aire, en un crujiente que se rompe entre los dedos, o en algo firme y compacto casi como una hamburguesa. No hace falta ningún ingrediente raro para conseguirlo: solo entender qué esta sucediendo dentro a esa legumbre cuando la cueces, la trituras o la bates.
Dos cosas explican casi todo el repertorio de texturas que se puede sacar de una legumbre cocida.
Todo lo que viene después —purés, espumas, crujientes, texturas firmes— es jugar con estas dos variables: cuánta agua retiene el almidón, y cuánto aire es capaz de atrapar la proteína.
Textura | Qué pasa por dentro | Cómo se consigue | Dónde usarla |
Puré sedoso | Almidón completamente gelatinizado + trituración fina | Cocer hasta que esté muy blanda, triturar en caliente con parte del líquido de cocción, colar | Base de un plato, acompañamiento cremoso |
Espuma ligera | Proteínas del líquido de cocción montadas con aire | Batir el líquido frío (aquafaba) hasta que monte como una clara | Encima de un plato, para aligerar una crema pesada |
Crujiente | El agua se evapora del todo de una capa muy fina | Extender el puré fino y hornear a baja temperatura, o freír legumbre entera bien seca | Topping, snack, ese punto de contraste que casi siempre falta |
Firme, tipo hamburguesa | Almidón retrogradado al enfriar + algo de ligazón proteica | Triturar grueso, dejar enfriar la masa antes de formar, cocinar con calor seco | Falafel, hamburguesa vegetal, croqueta |
El agua en la que se han cocido los garbanzos —o cualquier legumbre de piel fina— no es un residuo que tirar por el fregadero. Contiene proteínas y almidones solubles que, batidos, atrapan aire casi igual que lo haría una clara de huevo. Se puede montar a punto de nieve, sí, con las mismas varillas que usarías para un merengue.
Con esto se puede hacer desde un merengue o una mousse sin huevo hasta, en el terreno salado, una espuma ligera que se pone sobre un hummus y cambia por completo la sensación del plato: de algo denso y contundente a algo que se siente casi como aire con sabor a garbanzo.
Sí, y de hecho es la fuente más práctica para la mayoría de la gente: el líquido de un bote de garbanzos cocidos ya viene bastante concentrado (gracias al proceso de conserva) y suele montar todavía mejor que el de una cocción casera recién hecha. Es habitual que quien empieza con aquafaba lo haga precisamente así, aprovechando el líquido que normalmente se tira al escurrir el bote antes de usar los garbanzos en otra receta. Si el resultado sale muy líquido incluso siendo de conserva, un truco rápido es reducirlo un par de minutos a fuego suave antes de dejarlo enfriar del todo y batir.
El hummus es un buen ejemplo de hasta qué punto la técnica cambia el resultado sin tocar apenas los ingredientes. Es, en el fondo, garbanzo triturado con tahini, aceite y limón. Cambiando solo cómo se manipula:
Mismo garbanzo, mismo tahini, mismo limón. Cuatro platos que no se parecen entre sí más que en el sabor de fondo.
Casi todo lo dicho hasta ahora se explica con el garbanzo porque es el caso más agradecido —su piel fina y su proporción de almidón y proteína lo hacen ideal tanto para purés como para espuma—, pero el resto de las legumbres no reaccionan exactamente igual, y conviene saberlo antes de intentar replicar los mismos resultados con cualquier bote de la despensa.
Legumbre | Cómo se comporta | Mejor uso |
Lenteja (pardina, roja) | Almidón que gelatiniza con facilidad; su líquido de cocción espuma bastante menos que el del garbanzo | Purés y cremas; la lenteja roja pelada da purés especialmente finos sin casi trabajo |
Alubia blanca / judión | Textura muy cremosa una vez cocida, piel más gruesa que el garbanzo | Purés untuosos, buena base para "hummus" de alubia con ajo y romero |
Alubia negra | Almidón firme, aguanta bien la forma una vez fría | Hamburguesas y falafel de textura firme, no se deshace tan fácilmente como el garbanzo |
Guisante seco | Similar al garbanzo en capacidad espumante, aunque menos conocido para este uso | Alternativa a la aquafaba de garbanzo si se quiere un sabor más suave |
En la práctica, esto se traduce en que muchos de los platos tradicionales del recetario español admiten la misma lógica de reinterpretación que el hummus: una crema de alubias con un chorro de aceite de oliva bien colada es, técnicamente, el mismo ejercicio que un hummus ultra sedoso; y unas croquetas de potaje de vigilia hechas con el almidón retrogradado de las legumbres del día anterior siguen exactamente el mismo principio que un falafel.
Con toda esta conversación sobre texturas y técnica, conviene no perder de vista un dato importante: las alubias rojas crudas o poco cocidas contienen una toxina natural, la fitohemaglutinina, que puede provocar una intoxicación bastante desagradable —náuseas, vómitos, diarrea— incluso en pequeñas cantidades. Cocinar las alubias en remojo a fuego lento durante mucho tiempo sin llegar nunca a hervir con fuerza no elimina el problema; de hecho, algunas evidencias apuntan a que una cocción a baja temperatura mantenida en el tiempo puede llegar a concentrar la toxina en vez de destruirla.
La forma segura de proceder es hervirlas con fuerza durante al menos 10 minutos al principio de la cocción, y solo después bajar el fuego para terminar de cocinarlas a fuego lento el tiempo que haga falta. Las alubias ya cocidas en conserva no tienen este problema, porque el proceso industrial de esterilización se encarga de ello.
El bicarbonato en el agua de cocción no es un mito de internet: ablanda de verdad la piel del garbanzo y acelera la cocción, lo que facilita muchísimo llegar a un puré fino sin necesidad de pasarlo todo por un colador chino. Basta media cucharadita por litro de agua de cocción.
Y al revés de lo que mucha gente asume, cocer las legumbres con sal desde el principio no las endurece de forma relevante si se remojaron bien antes — ese mito viene de otra época, con otro tipo de sal y otras aguas. Lo que sí endurece la piel es cocer en agua muy dura (con mucha cal) sin nada que la corrija.
Problema | Causa habitual | Cómo corregirlo |
El puré queda granuloso | Se trituró en frío o sin suficiente líquido de cocción | Triturar en caliente, añadir líquido poco a poco hasta la textura buscada |
La aquafaba no monta | Líquido demasiado diluido, o restos de grasa en el bol o las varillas | Reducir el líquido antes de batir, limpiar bien de grasa todo lo que va a tocar la espuma |
La espuma se baja enseguida | Falta un toque ácido que la estabilice, o se montó con demasiada antelación | Unas gotas de limón, y montarla lo más cerca posible del momento de servir |
El falafel o la hamburguesa se deshacen al cocinar | Legumbre triturada demasiado fina, sin dejar que el almidón se asiente en frío | Triturar más grueso y enfriar la masa antes de formar y cocinar |
El crujiente sale correoso, no crujiente | Capa demasiado gruesa o temperatura de horno insuficiente | Extender más fino, hornear a baja temperatura el tiempo que haga falta para secar del todo |
La alubia negra se deshace en el falafel | Se trituró demasiado fina, como si fuera garbanzo | Triturar más grueso; la alubia negra necesita menos trabajo de trituración que el garbanzo |
Al final, nada de esto pide ingredientes exóticos ni equipo de laboratorio. Pide mirar con algo más de curiosidad algo que probablemente ya tienes en la despensa, y entender que el almidón que espesa un puré es el mismo almidón que, tratado de otra forma, se vuelve firme; y que el agua que normalmente se tira por el fregadero es, en realidad, el ingrediente que faltaba para la espuma. La legumbre siempre tuvo este margen de juego. Solo hacía falta prestarle un poco más de atención.
_7.png)
La espuma salada que transforma un hummus clásico en algo aireado, casi como aire con sabor a garbanzo.
4 raciones
1.Escurre el bote de garbanzos en un bol y guarda 150 ml aquafaba (líquido de un bote de garbanzos cocidos) en la nevera al menos 30 minutos. Cuanto más frío esté, mejor y más rápido monta.
2.Vierte el aquafaba fría en un bol amplio y bien limpio (sin restos de grasa). Bate con varillas eléctricas a velocidad alta.
3.En cuanto empiece a espumar, añade 1 cucharada de zumo de limón: ayuda a que la espuma aguante firme más tiempo, igual que en un merengue.
4.Continúa batiendo entre 8 y 12 minutos, hasta que al levantar las varillas se formen picos que se sostienen solos, sin caer.
5.Añade 1 pizca de sal fina y, si quieres, 1 pizca de comino molido (opcional), con movimientos suaves y envolventes para no bajar el aire que has incorporado.
6.Coloca la espuma justo encima del hummus, con una cuchara o manga pastelera, lo más cerca posible del momento de servir: pierde firmeza con el tiempo.
Nota: No lleva azúcar porque es una versión salada, pensada para acompañar hummus u otras cremas de legumbres — no confundir con el merengue dulce de aquafaba, que sí lleva azúcar y se usa en repostería. Si no tienes limón, un chorrito de vinagre blanco funciona igual de bien como estabilizante.
_11.png)
1.Asegúrate de que el bol y las varillas de la batidora estén completamente limpios y libres de grasa, ya que cualquier rastro impedirá que el aquafaba monte bien.
2.Vierte los 150 ml de aquafaba en el bol junto con el cremor tártaro (o el zumo de limón). Bate a velocidad media-alta con unas varillas eléctricas durante unos 5 minutos hasta que veas que se forma una espuma blanca y firme (similar a punto de nieve flojo).
3.Sin dejar de batir, ve incorporando el azúcar poco a poco (una cucharada a la vez). Esto es clave para que se disuelva bien y cree una estructura brillante y densa.
4.Una vez integrado todo el azúcar, sube la velocidad al máximo y bate durante unos 8 a 10 minutos más. Sabrás que está listo cuando el bol esté frío, la mezcla forme picos firmes y brillantes, y al girar el bol el merengue no se mueva. Añade la vainilla al final si decides usarla.
UTENSILIOS PARA PREPARAR LEGUMBRES MODERNAS
_4.png)
Si quieres aprender más sobre cocina, no te pierdas los cursos de nuestra escuela, encontrarás las opciones de actividades disponibles aquí.
Para más información, visita nuestro blog en Alambique.com
Si tienes cualquier duda, estaremos encantados de ayudarte y asesorarte en nuestra tienda física en Plaza de la Encarnación, 2 en Madrid. O a través de los teléfonos 915474220 y 915597858.

Y disfruta de todas nuestras novedades, ofertas y recetas gratis.