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Hay herramientas que transforman la experiencia en la cocina: un cuchillo bien afilado es la diferencia entre cortes precisos y esfuerzos frustrantes. Afilarlos no es magia, es técnica; cuando entiendes el ángulo, la técnica y el cuidado, cada tarea se vuelve más eficiente y segura.
En Alambique hemos visto a muchos alumnos pasar de luchar con garfios de metal a deslizar la hoja con ligereza y control. Este artículo te acompaña paso a paso para que puedas afilar tus cuchillos como un profesional: elegir el método adecuado a ti, dominar el ángulo y las distintas técnicas de afilado, y mantener la hoja en óptimas condiciones entre afilados. No se trata solo de brillo; se trata de rendimiento, seguridad y respeto por tus herramientas y actividad culinaria.
• Un filo correcto reduce el esfuerzo, mejora la precisión de cortes y reduce el riesgo de deslizamientos.
• El filo no se “desgasta” de forma uniforme: se pierde en la punta, el filo y la espalda; afilar recupera la geometría adecuada.
• El mantenimiento regular evita que la hoja se oxide o se dañe por usarla en superficies inapropiadas.
• Ángulo de afilado: para cuchillos de cocina generalmente entre 15° y 20° por lado; cuchillos japoneses (tipo yanagiba, de filo más fino) suelen 15°; cuchillos europeos de chef 20°. Un ángulo más agudo crea filo más fino, pero menos duradero; un ángulo más obtuso es más resistente al desgaste.
• Riel de filo y micro dentado: el afilado restaura la arista; el pulido final da el acabado liso.
• Registro de desgaste: usa una marca ligera con un lápiz para ver qué parte del filo toca la piedra.
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Paso 1: Preparación:
• Si la piedra es de agua ponla a remojo 7-15 minutos y luego colócala sobre un soporte estable.
• Marca ligeramente el filo (opcional) con un lápiz para ver el desgaste.
• Asegura la hoja en un ángulo constante según el cuchillo.
Paso 2: Alineación del ángulo:
• Sostén la hoja con la punta hacia fuera, el filo casi tocando la piedra.
• Mantén el ángulo fijo; usa guías si las tienes; evita cambios abruptos.
Paso 3: Deslizamiento controlado:
• Desliza la hoja desde la base (cerca del mango) hacia la punta en un movimiento suave y continuo, sin presionar demasiado.
• Repite 8–12 veces por lado con la piedra gruesa para desbaste; limpia la hoja entre pasadas.
Paso 4: Progresión a piedras más finas:
• Pasa a una piedra de grano medio; repite el proceso, reduciendo la presión.
• Finaliza con una piedra de grano fino para pulir la arista. Haz 6–12 pasadas por lado.
• Limpia y verifica el filo pasando ligeramente la yema del dedo perpendicularmente (con cuidado).
SIGNOS DE PROGRESO Y SEGURIDAD:
• El filo debe ser perceptible al tacto, no áspero.
• Evita desportillar el borde; si ves rebabas, trabaja con la piedra fina de forma suave.
Paso 1: Preparación y ajuste:
• Monta la guía a 15–20° (según el cuchillo).
• Asegúrate que la hoja está limpia y seca.
Paso 2: Pasadas repetidas:
• Desliza la hoja por la guía en un solo movimiento suave, desde la base hasta la punta.
• Realiza 8–12 pasadas por cada lado.
• Avanza a un ángulo mayor si el filo es áspero, o usa grano más fino para pulir.
Paso 3: Revisión:
• Comprueba la uniformidad del filo con una prueba de corte en tomate o papel.
• Si hay rebabas, pasa por una piedra fina o sistema de pulido.
• Usa una piedra de grano fino (3000–6000) para pulir la arista.
• Realiza pasadas ligeras y mantén el ángulo constante.
• Limpia y seca la hoja sobre todo si es de acero al carbono (para evitar óxido).
Antes de empezar, conviene aclarar un error común.
Afilar: elimina material del filo para crear uno nuevo.
Asentar (chaira): realinea el filo, pero no lo afila realmente.
La chaira mantiene el filo entre afilados, pero no sustituye al afilado.
• Limpieza: después de usar, limpia con agua y seca completamente; evita lavados prolongados en lavavajillas.
• Secado y aceite: seca y aplica una capa ligera de aceite alimentario si la hoja no es de acero inoxidable para prevenir oxidación.
• Afinado regular: afila según uso; cuchillos de chef occidentales requieren afilado cada 1–3 meses de uso intenso; cuchillos finos de filo japonés pueden necesitar más frecuencia.
• Almacenamiento: guarda en una puntera magnética o una funda protectora para prevenir roces.
• Seguridad: mantén la hoja en reposo, evita cortes en superficies duras; usa una tabla de cortar adecuada.
• Ángulo inconsistente: usa guía o marca mental; cambia el ángulo durante el afilado crea una arista desigual.
• Presión excesiva: da pasadas suaves; la hoja se desgasta y puede perder control.
• Desconocer el desgaste: si el filo no corta, ha llegado el momento de desbaste.
• No preparar la piedra: la piedra seca crea irregularidades; mantén la piedra mojada o lubricada.
• No secar la hoja: el acero se oxida; seca siempre.
• Elige un cuchillo de chef común de 15–20 cm y una piedra de grano medio.
• Sigue el método A para 12 pasadas por lado en la piedra gruesa.
• Pasa a la piedra media para otras 12 pasadas por lado; finaliza con 8–12 en la piedra fina. Puedes ir de la gruesa a la fina y saltarte el paso intermedio si tienes una piedra combinada.
• Prueba con tomate y papel para verificar. Ajusta ángulo y presión según el resultado.
PROGRESIÓN:
• Añade un cuchillo de pan o de cerámica para aprender a ajustar otras aristas.
• Practica con guías para para mantener consistencia de 16–20°.
• Registra tu progreso anotando el ángulo y número de pasadas.
PRÁCTICA: FILAJE BÁSICO DEL FILO
• 2-4 cuchillos
• 1 juego de piedras de agua (grano grueso, medio, fino)
• Agua/aceite de lubricación según el tipo de piedra
• Guía de ángulo o soporte
• Paño suave para secar
PASO A PASO:
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El afilador HORL ha revolucionado el mundo del afilado doméstico al combinar precisión profesional, diseño minimalista y facilidad de uso. Fabricado en Alemania, este sistema está pensado para quienes desean un filo consistente y controlado sin necesidad de dominar la técnica de la piedra de afilar.
A diferencia de los afiladores tradicionales, el HORL utiliza un sistema de rodillo con discos abrasivos intercambiables, junto a una base magnética que fija el cuchillo en el ángulo correcto durante todo el proceso.
El sistema se compone de dos piezas principales:
Base magnética: sujeta el cuchillo de forma estable y mantiene un ángulo constante.
Rodillo abrasivo: se desliza sobre la hoja realizando el afilado con movimientos suaves y controlados.
El cuchillo permanece fijo mientras el rodillo se mueve, lo que elimina uno de los mayores errores al afilar: variar el ángulo.
La mayoría de modelos HORL ofrecen dos ángulos predefinidos:
20°: ideal para cuchillos europeos, más robustos y pensados para uso intensivo.
15°: perfecto para cuchillos japoneses o cuchillos de corte fino, donde se busca máxima precisión.
Esto permite adaptar el afilado al tipo de cuchillo sin riesgo de dañar el filo.
El rodillo incorpora diferentes discos según el modelo:
Diamante estándar: crea el filo inicial de forma eficiente.
Cerámica: refina el filo y mejora el acabado del corte.
Discos de grano fino (en modelos avanzados): pulen el filo y prolongan su durabilidad.
El uso progresivo de estos discos permite un afilado controlado, uniforme y repetible.
✔ Mantiene siempre el mismo ángulo
✔ Fácil de usar, incluso sin experiencia
✔ Afila de forma uniforme ambos lados del filo
✔ Menor desgaste del cuchillo frente a afiladores agresivos
✔ Diseño compacto, elegante y duradero
Es una excelente opción para quienes quieren resultados fiables sin curva de aprendizaje.
El HORL está especialmente recomendado para:
Cocineros domésticos exigentes
Usuarios que no dominan la piedra de afilar
Personas con cuchillos de buena calidad
Quienes buscan mantenimiento regular más que reparaciones extremas
Amantes del diseño y la funcionalidad bien pensada
No es la herramienta más adecuada para cuchillos muy dañados o filos muy deteriorados, donde una piedra de grano grueso sigue siendo necesaria.
Para un buen uso y sacar maximo partido a tu HORL lmpia y seca bien la hoja antes de empezar y ademas:
No ejerzas presión excesiva sobre el rodillo
Realiza pasadas constantes y uniformes
Alterna ambos lados del cuchillo
Finaliza siempre con el disco de acabado
Limpia el filo tras el afilado
Frente a afiladores manuales de ranura: más preciso y menos agresivo
Frente a afiladores eléctricos: más control y mayor cuidado del cuchillo
Frente a la piedra de afilar: más fácil, pero con menor flexibilidad técnica
Aunque la piedra de afilar sigue siendo la herramienta preferida por profesionales por su precisión y control, los afiladores manuales y eléctricos se han convertido en una opción popular para uso doméstico. Son fáciles de usar y requieren muy poca técnica, lo que los hace atractivos para muchas personas. Sin embargo, no todos son iguales, y conocer sus diferencias es clave para elegir el adecuado y evitar desgastar tus cuchillos prematuramente.
Los afiladores manuales suelen consistir en una base con ranuras que contienen superficies abrasivas (carburo de tungsteno, cerámica, diamante), por donde se desliza el cuchillo.
Fáciles de usar: incluso sin experiencia puedes obtener un filo visible en pocos pasados.
Portátiles: ocupan poco espacio y no necesitan electricidad.
Más seguros: la mayoría tienen empuñaduras antideslizantes y guías para mantener el ángulo.
Rápidos: en minutos tienes un filo aceptable.
Menos precisos: suelen fijar un ángulo estándar que puede no ser el ideal para cada tipo de cuchillo.
Mayor desgaste: al forzar el cuchillo en ángulos fijos, eliminan más material del necesario.
Resultados variables: depende mucho de la calidad del afilador y de cómo se use.
Son una buena opción si quieres un resultado decente sin complicaciones ni aprendizaje técnico profundo.
Los afiladores eléctricos son dispositivos motorizados con ruedas abrasivas giratorias que pulen y afilan el filo a medida que pasas el cuchillo por ranuras designadas.
Muy rápidos: en cuestión de segundos tienes un filo nuevo.
Guiados automáticamente: muchas máquinas incorporan guías para mantener el ángulo correcto.
Con múltiples etapas: modelos avanzados incluyen discos de grano grueso, medio y fino, lo que permite un afilado más completo.
Precio más alto: suelen costar bastante más que los afiladores manuales.
Mayor desgaste del cuchillo: si no se usan con cuidado, eliminan mucho material y acortan la vida útil del filo.
Ruido y polvo: generan más ruido y partículas que las piedras o la chaira.
Menor control artesanal: no puedes sentir la técnica como con una piedra.
Son ideales para quien quiere resultados rápidos y consistentes sin invertir demasiado tiempo, especialmente si se afila con regularidad.
Con paciencia y práctica, afilar como un profesional no es un misterio. La clave está en mantener un ángulo estable, usar las piedras adecuadas y practicar de forma regular. Con este marco, podrás afilar con seguridad, entender cuándo desbastar y cómo pulir para obtener un filo fino y duradero que haga que cada corte en la cocina sea más preciso y agradable.

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